A principios de 1800, los primeros juegos de bingo ganaban en popularidad en casi todos los países de Europa. En esta época, grandes y chicos jugaban al bingo por igual. De hecho, en muchos países se lo utilizaba como un medio para enseñarles a los niños distintas lecciones (por ejemplo, los números) y para fomentar los lazos sociales al interior de una comunidad. El nombre con que se conocía a este juego en esos momentos no es el actual, bingo, sino “beano”.

La razón por la que el antiguo juego que en principio se llamaba beano pasara a llamarse “bingo” es que en repetidas oportunidades se escuchó erróneamente este nombre en lugar del primero. Una de las historias más conocidas dice que un vendedor de juguetes de New York escuchó cómo en un juego que se llevaba a cabo en una feria itinerante un grupo de jugadores gritaban “bingo”. A partir de allí ese fue el nombre con que pasó a conocerse este juego en todo el mundo.

Después de su llegada a los Estados Unidos, el clásico bingo fue adoptando nuevas modificaciones. Asimismo, se crearon clubs de bingo y se empezaron a organizar torneos y certámenes de bingo especiales, hasta llegar en la última parte del siglo XX al bingo online.

Para personas de todo el mundo, el bingo continúa siendo una de las formas de entretenimiento más sanas y divertidas. Actualmente, ni siquiera es necesario comprar billetes para poder participar en juegos de bingo, dado que en muchos sitios se ofrece bingo gratuito.